Evento #1 en el Metro de Caracas

tren ctrEn abril de 2010, escribí un episodio de mi vida en el Metro de Caracas, esas cosas que cuando estás a diario metido en ese peo, o lo vives, o lo vives. A continuación copio el texto de esa vieja entrada, lo volvi a releer, me acorde de todo y me reí que jode, ahora las cosas estan un poco distintas, claro los trenes son nuevos, pero la gente, esa vaina sigue igualita y capaz hasta peor.


Evento #1 en el Metro de Caracas

Definitivamente no pude contener las ganas indómitas de postear algo referente a lo ocurrido el día de hoy en el Metro de Caracas, hoy al salir de mi oficina en el centro de Caracas específicamente en la Cancillería como muchos saben, di gracias una vez más a dios por tener una mañana productiva y lograr completar mis labores antes del fin de horario a la 1:00 de la tarde, es ahí donde comienzo el trayecto a lo que no me esperaba, EL EVENTO #1 ENTRE LAS ESTACIONES PLAZA VENEZUELA Y COLEGIO DE INGENIEROS.

Como todos los días, el viajar en el metro presupone para aquellos que son mas amargados, un terrible suplicio al tener que luchar en contra del calor, los malos olores, el empuje repetitivo de la gente al entrar y salir del tren, gritos, pedigüeños, en fin, todo aquello que los usuarios del metro vivimos a diario. Sin embargo, para aquellos que no son tan amargados sino mas bien relajados, abstraídos, chismosos, jodedores por excelencia y etc., que llevan la vida con un poco más de calma, tomar la vía hacia al metro les causa algo fascinante, ¿Qué puede ser? CONOCIMIENTO y TRATAR DE ENTENDER ESTE ENJAMBRE.

La historia comienza de lo más normal, tomando el ticket multiviaje de mi cartera, pasando el torniquete y adentrándome en ese fascinante mundo divino para un estudio de antropología digno de publicar en la Universidad Central de Venezuela. Una vez llegado al andén mis pupilas encuentran el escenario normal de un medio día en el Metro de Caracas, ¿Que ví? Gente pues! ¿Qué mas?. Las manecillas del reloj me indican que llevo tres minutos en “la colita” de la 2da puerta del 4to vagón del metro, esto se comienza a poner sospechoso…

La llegada del tren me ilumina y dice, Carlos pana ya vas a comer! A través de los parlantes se deja colar esa voz nada amigable y chocante que a diario repite “señores usuarios al llegar el tren háganse a un lado de las puertas para de esa forma dejar salir a los pasajeros, recuerde, dejar salir es entrar más rápido” chévere siempre lo hago, detesto que me empujen. Se abren las puertas y sale del tren una indomable jauría de vacas, leones, cebras, caballos y cualquier otro animal de la selva que quieran meter, a una velocidad desmedida, asfixiante, atacante y sobremanera violenta, mis ojos vieron apagarse la luz interna del vagón, mis oídos solo escuchaban el murmullo de la gente insultando, mientras iban golpeando y empujando todo lo que encontraban a su paso y naturalmente “la colita”, esa que estaba medianamente ordenada antes de la arremetida espeluznante de la jauría de personas, fue a dar a la pared, sí! al fondo y yo por su puesto ahí.

Pensamiento #1 ¿Hey que coño pasa? El tren quedaba vacío, cerraba sus puertas y a su vez veía como mi almuerzo se tardaba 5 minutos más o quizá 10 ¿Quién podría saberlo?. La gente abrumada comenzaba a preguntarse qué carajo estaba sucediendo, a veces es “normal” que vacíen un tren o un vagón por fallas pero generalmente lo avisan por los parlantes, sí! esos mismos por donde sale la odiosa voz que te dice todo lo que debes y no debes hacer en el Metro de Caracas.

“nos dijeron que vaciáramos el tren, que arrechera nojoda!” dijo un señor de unos 50 años con un ánimo de pocos amigos.

Bueno…¿Qué más dá? ya vendrá el otro.

Tras unos largos 7 u 8 minutos llega otro tren literalmente EXPLOTADO de gente, Pensamiento #2 si claro y me monté… la gente en el andén se revolvía como se hubiesen soltado pica pica en la estación, ansiosos, molestos e incómodos, en fin un revuelo increíble, ha llegado el tren y volvía la voz “señores usuarios al llegar el tren háganse a un lado de las puertas para de esa forma dejar salir a los pasajeros, recuerde, dejar salir es entrar más rápido”, claro esta vez mi humanidad no tenía a donde ir, estaba contra la pared, ¿A cuál lado de qué coño me iba a poner? Como buenos venezolanos, hicieron caso de las indicaciones, dieron 10 segundos para salir y ametrallaron el vagón, el que se quedó a dentro se jodió! Tras 2 minutos el tren seguía ahí estático, inmóvil, con la gente casi colgando de las puertas, ¿Que pasó? ¿Se jodió la vaina ésta? Inmediatamente comencé a observar a los Sres. del metro, esos individuos vestidos de camisa azul que representaban, por su actitud, un problema en la estación, dos o tres de ellos corrían por el andén, pensé, bueno robaron a alguien, o se desmayó una muchacha que tiene hambre, una baja de tensión o simple un infarto en el vagón de la dignidad (para aquellos que no saben el primer y último vagón son especiales para 3era edad, discapacitados y embarazadas).

Se cierra el tren, arranca y una vez más me digo, ya vendrá otro, aguanta que el hambre no es mucha. Acto seguido suena un toc! en los parlantes, ese que indica que algo van a decir desde la cabina principal de la estación, “personal operativo, evento 1 en la estación Plaza Venezuela” como nadie sabe que es un evento 1 pues nadie le para pelotas al asunto, 7 minutos más y se ve a lo lejos la venida del tren, TOC!

“se informa a los Sres. Usuarios que debido a un evento 1 entre las estaciones Plaza Venezuela y Colegio de Ingenieros, el servicio de trenes puede presentar un leve retraso, estén atentos a las instrucciones del personal de metro”.

Pensamiento #3 que carajo te hace pensar que aquí abajo sabemos que es un evento 1? Y eso de leve retraso….no me lo como! La cara de desesperación de la gente (incluida la mía) no tardó en notarse, movimientos de inquietud se notaban por todos lados y en ese momento dije, no papá a subir buscar un doritos una pendejada de esas y esperar, en efecto en la vía a la escalera escuché toda clase de comentarios, buenos, malos, insolentes, chocantes, jocosos y uno particularmente superficial y sifrino así como del este, con mandibuleo nauseabundo y totalmente banal, de una amiga a la otra…

“Marica y ahora? Yo no se me montar en autobús, espero que pase pronto osea si no! Me puedo como morir aquí”

Mierda! No daba crédito a lo que escuchaban mis ya bastante atormentados oídos, Coño de su Madre es que hay gente guevona en la vida de verdad;

“nooo el mío esto tiene pinta que va a tardal, vamos por una bala fría joe (you)”

jajaja me morí de risa al escuchar a estos panas malandritos, y pensar en que yo iba a hacer exactamente lo mismo pero con otras palabras, nada tan marico como un tentempié, pero Bala Fría jamás.

Salí de la estación, busqué un kiosco cerca, pedí una tortica de manzana y un agua mineral, pedí un cigarrillo detallado y me senté tipo tranquilo en un cafecito de por ahí, mientras comía mi “bala fría”, me distraía en el twitter posteando lo del retraso y vaina, unas vueltas por el facebook, un poquito de Messenger y listo a la espera. Unos minutos más tarde me decido a entrar de nuevo al submundo, pasando el torniquete donde ya no hay vuelta atrás suena el TOC! que no me indicaba otra cosa qué…

 “se informa a los Sres. Usuarios que debido a un tren con fallas entre las estaciones Plaza Venezuela y Colegio de Ingenieros, el servicio de trenes presenta un fuerte retraso en este momento, estén atentos a las instrucciones del personal de metro”

Coño!!! Han pasado 15 minutos y nada, bueno por lo menos ya le dijeron a la gente que carajo es un evento #1 y ya de paso reconocieron que el retraso es fuerte! De verdad no me iba a devolver a la calle, el metro no estaba tan caluroso y después de todo, a pesar de que yo si me sé montar en autobús confieso que me dio ladilla!

Al llegar de nuevo al andén ví un cojonal de gente arrecha, ya la estación estaba calurosa y la violencia se encontraba a flor de piel, comentarios iban y venían…

“bueno guevón si no te gusta te vas en un mercedes”; “coño que poco caballero no ves que ando con una niña?”; “agárrenlo ese es choro”; “de verdad amiga yo no entiendo que está pasando en este país de verdad hace unos años esto no era así”; “yo que se los digo Chávez segurito no sabe esta vaina”; “eso mami porque no nos escapamos?”; ”mijoooo llévatelo pa’ tu casa”.

La vida diaria en el metro me ha enseñado algo, el vagón que seguro tiene aire, es el del chofer, el primero no pela, y fue en ese trayecto donde escuche de todo.

La voz poco amigable no cansaba de repetir “se informa a los Sres. Usuarios que debido a un tren con fallas entre las estaciones Plaza Venezuela y Colegio de Ingenieros, el servicio de trenes presenta un fuerte retraso, estén atentos a las instrucciones del personal de metro” ya a decir verdad estaba ladilla, cuando después de unas 14 ó 15 veces la voz agregó la siguiente coletilla…

 “se le recomienda a los Sres. Usuarios usar medios de transporte superficial”

Un generalizado, público, notorio y extremadamente comunicacional “EL COÑO DE SU MADRE” se dejo colar entre los usuarios y claro está yo también lo dije, el llegar a la punta del andén y verme rodeado de septuagenarios, ciegos y unos pocos minusválidos, me hizo pensar un montón de cosas y agradecerle a dios por lo que soy y además pedirle que al llegar a los 70 u 80 no tenga que viajar en el metro.

Pensé que éste sería un buen refugio para mi espera larga y tediosa de los próximos trenes, disfruté un mundo como los viejitos se tripeaban el asunto, uno de ellos decía “nojoda la gente si se queja esta verga es casi gratis” nunca alguien tuvo mayor razón en un andén del Metro de Caracas, había tanta gente amargada que no se daban cuenta que unos viejos chochos tenían más energía que un carajito de 20 amargado y encerrado en un Ipod escuchando una mierda que ni entiende, siendo en el mejor de los casos rock en inglés. Aquella diversidad me abría los ojos a un mundo que crítica y objetivamente tenemos que ver, analizar los pros y los contras de lo que tenemos, de lo que hacemos y hasta de lo que pensamos y decimos. Debemos pensar más con la cabeza y poner un grano de arena, azúcar, sal ó lo que les dé la gana, para que la sociedad se medio arregle, la anarquía profesa está presente a diario y la vaina es, que no sólo es en el metro es en todos lados.

Tras 5 trenes abarrotados de gente, en los cuales no pude entrar y con la voz de mierda repitiendo una y otra vez que estábamos jodidos allá abajo, el calor aplastante, los quejidos de la gente y la violencia auditiva crónica, estaba yo, un muñeco de torta de de lo más bonito, con traje, corbata y zapatos pulidos tratando de mantener la compostura, sudando a chorros y dándome cuenta de que mi pañuelo ya no daba más…coño no he comido, han pasado 45 minutos y yo sigo aquí, hubiese tomado el bus, ¿Pero qué coño? ya me quedé aquí y el chivo que se devuelve se desnuca.

Llegó el momento de enfrentar la situación, me encontré a un lado de la primera puerta del vagón de la dignidad rodeado de viejitos, un cieguito burda de pana, un minusválido que constantemente se preguntaba cómo iba a caber en el vagón y un objetivo, ENTRAR! El tren se detuvo delante de nosotros y fue ahí donde se escucho de nuevo…

TOC!“personal operativo fin de evento #1”

Mierda! La gente casi me aprisiona contra el lateral de la puerta, una Sra. con cara de brava sostenía un bastón al aire y decía…

 “los apendejeados que se quiten, vengo con todo!”

Hermano! Pa’ cagase! Yo no lo dude ni un segundo, yo me quité! Los bastones deben pegar duro y yo no iba a hacer nada por comprobarlo en ese momento. Me hice a un lado y vi como los viejitos llenos de energía entraban desaforados, ahí entendí que la mitad debía estar meándose debido a problemas de incontinencia propios de la edad, la otra mitad estaba harta de estar ahí pasando roncha y unos pocos estaban cagados de risa reviviendo sus momentos de loca juventud. Les digo, ver a una viejita decir improperios de alto léxico…NO TIENE PRECIO!

A los pocos segundos la vaina era distinta, llegue a pensar que ese era el último tren del día, la estación quedó hasta medio vacía y acto seguido me dije, vaya pa’ la mierda esta vaina ta’ loca, una Sra. me preguntó “hijo que te parece esto?” me quede en blanco, no sabía que decir, mi mente iba y venía en flashbacks de los últimos 50 minutos, y no puede más que responder “UNA LOCURA SEÑORA” – “ay sí verdad? Pero bueno esto es lo que tenemos”….

Era el próximo tren el mío, el que me acercaría a aquel anhelado almuerzo que 45 minutos atrás había dejado de recordar, entré ligero, sin presión y sin viejecitas con bastón, tranquilo inicié mi camino a casa, recordando que venían, La Hoyada, Plaza Venezuela, Chacaíto y Chacao, estaciones éstas bien suelticas y sin casi gente.

Poco es lo que queda del cuento pero les resumo que en La Hoyada se montó un sr. ciego que cantó joropo hasta Sabana Grande, en el vagón venía un sr. con unos 6 termos de café, el cual no podía vender ni uno porque “en el metro no se come”, un poco más allá habían dos mujeres policía que al bajarse en Colegio de Ingenieros, una de ellas al pasar a mi lado me dijo…

 “mi rey eres lo más bello que hay en este vagón” (Mierda!!! como dirían los Amigos Invisibles me puso la carne fría).

En Plaza Venezuela el tumulto no se hizo esperar y en tres segundos me estamparon (cual vinilo de carro) a la puerta esa que da al conductor, había también una chica de unos 19 años estaba con su bebé de aproximadamente un mes de nacido, la cual rechazó un puesto porque se bajaba en Chacao y para rematar el viaje en Chacaíto se montaron 3 carajos con Arpa, Cuatro y Maraca a continuar con el joropo que a capela venía cantando el cieguito desde La Hoyada hasta Plaza Venezuela, la única diferencia era que el cieguito lo cantaba gratis y estos pedian plata, me pregunté, no y que en el Metro NO SE DEBEN LLEVAR OBJETOS GRANDES???????, estación CHACAO dijo el conductor del tren, al abrir las puertas sentí que tenía el ticket a la comida, al agua y al mueble de mi casa, no sin antes pasar por el viacrucis de las escaleras mecánicas, la cola para salir y la voz que decía…

“Sres. Usuarios la estación esta a máxima capacidad, se ha restringido el acceso por unos momentos, agradecemos prestar su colaboración” NOJODA Y VAN A DECIR ESO EN CHACAO????

Pensamiento Final mañana me vuelvo a montar en el metro, me cagaré de risa porque estoy vivo, observaré de nuevo sin mediar palabra y compartiré con ese montón de gente que no conozco y jamás volveré a ver, pero que enseñan tanto y hacen pensar, tratemos de hacer las cosas bien para no arrepentirnos luego, tengamos cordura y temple para tomar las decisiones de vida, seamos ecuánimes y comedidos al hablar, las palabras se las lleva el viento pero una vez dichas no se pueden recoger, tratemos de arreglar esto, o disfrutarlo como está sin quejas. Por cierto ha pasado poco mas de una hora y aún no como, tenía que mantener la vaina viva soy demasiado Homero Simpson y si no lo escribía ahora, mas tarde no lo recordaría.


De pana que increíble leer algo de hace años…definitivo escribir eso en ese momento, me permitió hoy 4 años después reirme de mi mismo y las #slacproaventuras.

Carlos Terán Ratti

@slacpro

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